Para la organización estos hechos ponen de manifiesto la debilidad y falta de control del sistema sanitario
La Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, CONSUMUR, tras conocer las últimas informaciones sobre el alcance de la ya conocida “trama de las prótesis” muestra su preocupación e incertidumbre especialmente por cómo la misma puede haber afectado a pacientes.
Para Roberto Barceló Vivancos, Presidente de CONSUMUR, “aunque fuera el propio Servicio Murciano de Salud (SMS) quien llevara este fraude a manos de la Fiscalía, no por ello deja de quedar patente la vulnerabilidad de los mecanismos de control de la Unidad de Aprovisionamiento Integral (UAI), así como de los servicios de facturación”.
La organización entiende que estos hechos ponen de manifiesto la necesidad de reforzar el sistema de control, y asegurar la adecuada trazabilidad de los productos sanitarios.
En cuanto a los posibles afectados, Barceló considera que “este fraude administrativo no esconde por ello la posibilidad de un vínculo con la implantación de productos sanitarios, como prótesis vasculares y fungibles, que pudieran estar suponiendo un riesgo para las personas afectadas”. No obstante, continúa, “de ser así, tras el desmentido de la Consejería respecto a esa posible deriva, no cabría la menor duda de la responsabilidad del titular de la misma, y ya no solo serían quienes directamente se les han imputado varios delitos de los que deberán responder ante los Tribunales, sino que también, el Consejero y los máximos representantes del SMS tendrán que asumir las consecuencias políticas que de ello pudieran derivarse”.
CONSUMUR considera que lo prioritario en estos momentos es continuar con los procedimientos judiciales con la máxima celeridad y, como matiza su Presidente, “esclarecer sin reservas, uno por uno, cada caso de los que puedan verse visto afectados”.
Y es que, una vez más, la organización lamenta que los intereses economicistas vayan por delante de la salud de las personas. “No solo se trata de una sobrefacturación con enriquecimiento ilícito, sino de los peligros de los sujetos pasivos a quienes se les haya hecho los implantes dado que tiene que haberse producidos, no sabemos en qué medida, sino ¿Para qué adquirir un material que luego no se va a utilizar?”, se pregunta Barceló.